Pedía con gritos,
llantos y plegarias,
algún tipo de explicación.
Nadie podía darsela.
Golpeaba con sus puños
una y otra vez
su nido de ser
tratando de encontrar
una solución.
Dos salidas,
tres gritos,
muchas lágrimas
y un triste adios.
Optó por lo mejor.
Por favor: que no exista nunca más la guerra.
11 years ago


0 Comentarios aqui !:
Post a Comment